
Un ministro con ADN político que viene a ordenar
Claudio Poggi, gobernador en ejercicio y arquitecto de esta jugada, ha decidido sumar a su gabinete una de las figuras más políticas del interior provincial.
La asunción de Juan Álvarez Pinto como nuevo ministro de Turismo y Cultura de la provincia de San Luis marca un movimiento que, más allá de las apariencias, tiene un trasfondo político de alta relevancia. Claudio Poggi, gobernador en ejercicio y arquitecto de esta jugada, ha decidido sumar a su gabinete una de las figuras más políticas del interior provincial, dejando claro que su proyecto no se reduce a gestión técnica: también hay un guiño hacia la construcción territorial de cara a 2025.
Álvarez Pinto llega con un historial que despierta opiniones diversas. Como intendente de Merlo, ha sido una figura polarizante: para algunos, un líder pragmático que entiende la dinámica local; para otros, un dirigente con “déficits” que no pasan de ser detalles solucionables. Si algo ha quedado claro durante su gestión, es que los vecinos no son espectadores pasivos: ellos marcan la agenda, y en ese diálogo cotidiano radica gran parte de su éxito
La oposición merlina, mientras tanto, parece estar en un limbo existencial. Con “muchos caciques y pocos indios”, su panorama es casi tragicómico. Sin un líder claro y con un estilo más enfocado en la rosca que en el trabajo de base, han terminado por alejarse de la gente. El resultado es evidente: no logran capitalizar el desgaste oficialista y mucho menos ofrecer una alternativa que entusiasme.
El movimiento de Poggi también responde a una necesidad más amplia: reforzar la integración política del interior con la capital provincial. Esta es una demanda constante de los dirigentes del interior, quienes insisten en una mayor participación dentro de un esquema que, hasta ahora, ha sido bastante centralista. Pero no todo está dicho. Con la lapicera del armado político en mano, el gobernador enfrenta el desafío de equilibrar las tensiones entre los acuerdos existentes y las nuevas alianzas necesarias.
Por otro lado, el peronismo provincial también está en movimiento. Alberto Rodríguez Saá, eterno estratega, no oculta sus intenciones de jugar en las elecciones de 2025. Con un piso electoral estimado en 25%, el PJ sigue siendo un contendiente que nadie puede ignorar. Sin embargo, el verdadero interrogante es cómo se posicionará Poggi frente a esta realidad.
Mientras tanto, los ojos están puestos en la capacidad del gobernador de rodearse de actores políticos que puedan sumar más que técnica. Porque, como bien sabemos, la experiencia de gobierno de Poggi no está en duda, pero en política, los éxitos son tanto de qué haces como con quién los haces.
En este tablero de ajedrez, los movimientos de hoy pueden definir el desenlace del juego en 2025. Y aunque las preguntas abundan (¿qué figuras pondrá Poggi a jugar? ¿Qué acuerdos respetará?), una cosa es segura: la construcción política en San Luis está lejos de ser un juego de improvisación.
Fuente: El emperador.